Lloro con vos Breyner 4
- Por Jonás Trujillo
Hay días en que la bronca de ver a lo que ha llegado esta humanidad me hace desear mandar todo al demonio, de agarrar a toda mi familia e irme a vivir en medio de un bosque perdido, de pedirle al barbón de arriba que de una vez venga y se deje de dramatismos. Pero esa es bronca, un sentimiento que si se lo sabe manejar bien puede hasta ser usado para reciclar energías y seguir adelante con más fuerza.
Pero hoy me siento triste, con el corazón roto, desgastado, decepcionado. Abatido por qué me doy cuenta que por más que uno pelee por ayudar a cambiar al mundo, hay personas que jamás van a querer cambiar. Y se hace difícil llegar hasta sus descendientes antes de que ellos lo hagan con sus mensajes y tradiciones contaminadas de discriminación.
Seguramente yo también soy uno de esos, que cree no ser racista y/o xenófobo y que en cientos de formas lo debo ser día a día. Y si habré sido racista en el pasado, hasta que me dí cuenta que ese sentimiento no tiene ningún justificativo razonable, científico o espiritual. Y ahora, si bien no quiero insinuar que tengo un criterio o moral completamente limpios, por lo menos soy conciente que si cometo errores no los hago con intención o premeditadamente.
Lo del Bichi Fuertes no tiene nombre, ni siquiera se le puede llamar “ignorancia” a estas alturas del partido, en un mundo donde tenemos toda la información y educación en la palma de la mano, a no más de 25 pesos al mes. ¿O los Iphones solo sirven para escuchar rock y/o cumbias o para Twittear que desayunaste o para averiguar qué dijo Fort el día de hoy?
Ver llorar a un muchacho de 24 años, con ese porte y esa fiereza para jugar, me confunde. E inmediatamente comienzo a escuchar los motivos de Breyner Bonilla que bien parecerían “normales” dentro de un campo de juego y observo en su mirada algo más, veo humillación, veo impotencia, veo dolor. Dolor de no saber que pecado cometió uno por haber nacido de una madre negra (afrosudamericana). De ponerse a pensar en su padre, y el padre de su padre, y el padre del padre de su padre y así hasta siglos atrás. De imaginarse a su padre escuchando esas mismas palabras, de imaginarse que el día de mañana su hijo las va a tener que escuchar. Dolor, tanto dolor que por un momento me miré las manos para ver cuán negras eran, o cuan blancas, ya ni se.
Y aquí viene lo irónico, en una semana manchada por los escándalos Olé hace una pausa para hacer un reportaje “humano” y es irónico pues el 28 de marzo este mismo medio sacó una tapa con un titular que decía “EL AGUJERO NEGRO” y poco después el 8 de abril sacó otra con el titular que decía “SUERTE NEGRA” . En ambas tapas se ve claramente la relación de los encabezados con los razgos raciales de los jugadores afrosudamericanos, algo creativo y criollo para algunos, pero estoy seguro que en los corazones de estos morenos no son tapas tan graciosas.
Te pido perdón Breyner, por haberme, por un segundo, apoderado de tu dolor y haber botado un par de lágrimas. ¡Se fuerte hermano!






La verdad es que fue desagradable el acto del bichi y quisiera desirle a Bonilla si alguna vez lee esto que yo estoy con el
muy buena nota…t apoyo en todo lo qe decis hermano…y breyner sos un gran jugador y pareces una buena persona…dale para adelante pa..! jugadores como vos necesita boca…te keremos
Ya va a venir a la Boca el bichi………..
la verdad! muy interesante la nota!… Estoy con Breyner…es un jugador exelente y se merece lo mejor! hoy aca en Boca y en el club que sea… El “Bichi” fuertes, se fue al carjo!..